24 oct. 2012

¿Se podría llegar a perdonar la deuda hipotecaria en España?

La solución aplicada en países como Islandia se ha convertido en un loable milagro a conseguir.

El bendito perdón de la deuda hipotecaria es lo que persiguen muchos españoles que han perdido su puesto de trabajo y adeudan más de la mitad del coste de la vivienda al banco, más los intereses… Algunos lo llaman dación en pago, otros, quita hipotecaria… Pero para los bancos no supone más que una creciente obligación de provisiones y números rojos, que hacen peligrar tanto su solvencia como su fiabilidad financiera. ¿Es la solución una continua refinanciación de la hipoteca? ¿Conviene la contracción de consumo que conlleva? ¿Beneficia la cerrazón del flujo del crédito y la sequía monetaria?

La solución aplicada en países como Islandia se ha convertido en un loable milagro a conseguir. Quitar un peso de encima a una cuarta parte de la población y acabar con deudas hipotecarias esperpénticas que superan con creces el valor de la vivienda, -que será difícilmente retornable-, ha supuesto un saneamiento en los balances de los bancos del país, además de una liberación para los hipotecados que estaban enterrados en deudas desorbitadas que no se correspondían con el valor de sus bienes en la actualidad. ¿Acaso es justo volcar el peso de la deuda y la quiebra del valor de los inmuebles en el mercado en los particulares?

Islandia como referente

En Islandia decidieron que no. Se perdonó una gran parte de la deuda hipotecaria, sobre todo, en aquellos casos donde el crédito hipotecario superaba el 110% del valor de sus viviendas. Este perdón equivalía a un 13% del PIB nacional. No obstante, la situación particular del país facilitaba las cosas, ya que la mayoría de los bancos están nacionalizados.

En nuestro país, que ahora se empiezan a intervenir las grandes entidades financieras como Bankia, muchos dudan si sería posible conseguir que las entidades privadas aplicaran esta solución. “Las ayudas del Estado a los bancos, se pueden aplicar de la manera que se quiera”, afirma Luis A. Cabezas, experto de iAhorro. “En Islandia se utilizó a los bancos estatales para instrumentar las ayudas gubernamentales a la población con quitas hipotecarias. En España también se podría hacer, pero hay falta de voluntad política”, comenta Cabezas.

Ayudas directas a los particulares, no a los bancos

En la nación islandesa hubo muchas quitas directas. Si ayer un hipotecado debía el 150% del valor de la hipoteca, hoy se había rebajado la deuda un 30% y ya estaba en condiciones de poder pagarlo. La mayoría de los expertos apuntan que las ayudas económicas directas del Estado deberían destinarse a los ciudadanos de a pie, que son los que activan y hacen funcionar la economía de un país. No obstante, habría que dilucidar cuáles los criterios necesarios para establecer las quitas hipotecarias.

“En hipotecas normales sería una complicada elección ya que ambas partes, tanto el banco como el particular son responsables del problema”, afirma Carlos López creador de Euribor.com.es, “creo que el perdón del pago debería restringirse exclusivamente a jubilados y personas que no puedan acceder al mercado laboral”. Por otra parte, el experto en iAhorro, señala que habría que establecer una serie de rangos, ya que “no es lo mismo ayudar a una persona que tiene una propiedad que cuesta entre 100.000 y 200.000 euros a otra que sea de un inmueble de 600.000 euros”.

¿Quebrarían los bancos?

Teniendo en cuenta que el 70% del parque de inmuebles español son pisos en propiedad y viviendas de bajo coste pertenecientes a personas humildes, y que alrededor de 1,5 millón de familias tiene todos sus miembros en paro, se podrían establecer quitas directas, pero siempre dependiendo también de las condiciones personales de cada caso. Otra alternativa es establecer periodos de carencia en los pagos.

La duda de si la banca privada estaría preparada para asumir estas pérdidas que supondría dejar de recibir las hipotecas contratadas tiene una clara respuesta. “Las pérdidas ya las tienen”, afirma Cabezas, “hay inmuebles que ya valen un 60% menos de lo escriturado y no se reconoce en los balances. Habría que dejar de inyectar millones a la banca y destinar ayudas directas a la gente que es la trabaja y mueve el país”, explica.

Retorno de la liquidez

Esta solución, que para algunos supone una quimera imposible en los tiempos que corren y se señala como un caso anecdótico, no sería tan descabellada. De hecho, ha sido el propio Fondo Monetario Internacional el que ha señalado los “beneficios significativos” de su puesta en práctica. En un informe se apunta que aplicar un perdón de la deuda hipotecaria “contribuirá a evitar bucles autorreforzados de impagos de los hogares, nuevos descensos del precio de la vivienda y contracciones adicionales de la actividad”.

La compra masiva, incontrolada e irresponsable de bienes inmuebles ha endeudado hasta las cejas a gran parte de la población española en el sector inmobiliario. Tras el crash económico y la devaluación de la vivienda, -tras su desorbitada revalorización-, este endeudamiento ha conducido a una espiral de débito no solo a los particulares, sino también al sector financiero que no sabe cómo salir. Este endeudamiento impide consumir y una morosidad disparada ha ido cerrando el flujo del crédito.

Sin duda, si ese dinero destinado a pagar estas hipotecas se pusiera en circulación en el mercado, sería beneficioso para la economía del país. “Cualquier medida que fomente la liquidez en el mercado ayudaría a la economía española”, concluye López.  Al igual que se perdonan deudas millonarias a partidos políticos, clubes de fútbol, etc. tanto por parte de los bancos como de la Administración, muchos expertos opinan que sería justo también perdonar las deudas hipotecarias totalmente desproporcionadas a los ciudadanos y compartir el peso de la quiebra de valores económicos entre las partes implicadas.
 


Fuente: pisos.com